domingo, 8 de noviembre de 2009

MONTRÉAL

Es extranio a veces estar en Montréal, en el sentido que estás alejado de lo que conoces y constantemente estas experimentando cosa nuevas.
No es fácil estar a diario convencido de que estas haciendo las cosas bien y ademas no hay garantía para ello, no hay una receta o un secreto mágico que te acerque a la posibilidad del éxito.
Venís con suenios desde tu lejano pueblo o ciudad y acá los tenés que transformar en planes para lograr hacerlos realidad.
A veces las cosas no están a la vuelta de la esquina, pero tampoco están muy lejos. Un secreto es aramarse de paciencia y de tranquilidad, siempre cinchando el carro hacia adelante y las cosas seguramente saldrán, tal vez no sea lo que esperamos pero puede ser un medio para seguir avanzando y no bajar los brazos.
Es extranio estar en Montréal, salís del centro o centre ville como dicen por acá en francés y los rascacielos desaparecen, la ciudad se transforma en un barrio interminable de arquitectura similiar, salpicada a veces por una que otra casa o edificio diferente del resto, como la diferencia que justifica la norma o la mosca en la leche.
Es una ciudad cómoda, buen transporte publico, muchas escuelas y hospitales, segura o al menos te sientes tranquilo en ella, con la particularidad del Mont Royal en el medio que le da el nombre.
A veces pienso y no me parece estar acá, para mí, un provinciano de un pequenio país, verme rodeado de tantas razas diferentes, de lenguajes, se me hace irreal y a la vez casi de película al estilo blade runner.